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Sofocos: qué son, por qué aparecen y cuánto duran

Mujer recostada en un sofá que se abanica con la mano en la frente durante un sofoco

Un sofoco es una sensación brusca e intensa de calor en la cara, el cuello y el pecho que dura unos minutos y puede llegar con sudor, enrojecimiento y el corazón acelerado. Es el síntoma más frecuente de la menopausia: lo tienen hasta 8 de cada 10 mujeres y, de media, se prolonga entre 7 y 10 años.

Pero no todos los sofocos vienen de la menopausia. La ansiedad, algunos medicamentos, el alcohol, una tiroides hiperactiva, el embarazo o ciertos tratamientos contra el cáncer también pueden provocarlos, y los hombres también pueden tenerlos.

En este artículo explicamos, con las fuentes médicas más fiables, qué es exactamente un sofoco, por qué se produce, cuánto dura, qué otras causas tiene y cuándo conviene consultar.

Tus sofocos tienen una causa

Si los sofocos te despiertan por la noche o no te dejan hacer tu vida con normalidad, no tienes por qué aguantarlos sin más. Lo primero es saber de dónde vienen en tu caso: la menopausia es la causa más frecuente, pero no la única.

En MB Wellness Clinic trabajamos con una visión integral, combinando valoración médica, evaluación hormonal, nutrición, hábitos y seguimiento para que cada decisión se apoye en tu situación real.

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¿Qué es un sofoco?

The Menopause Society, la sociedad médica norteamericana de referencia en menopausia, describe el sofoco como una sensación repentina e intensa de calor en la parte superior del cuerpo, sobre todo en la cara, el cuello y el pecho (The Menopause Society). Cada episodio suele durar entre 1 y 5 minutos y puede acompañarse de:

  • Sudor, a veces abundante
  • Enrojecimiento de la piel
  • Escalofríos, que pueden llegar a hacerte tiritar
  • Ansiedad
  • Palpitaciones o el corazón acelerado
  • Sensación de mareo

El Servicio Nacional de Salud británico (NHS) añade que la sensación puede ser de calor o de frío repentino y que el sofoco puede llegar tanto de día como de noche. Su intensidad varía mucho: los leves se notan como un calor sin sudor, y los intensos obligan a parar lo que estás haciendo. Los médicos los llaman síntomas vasomotores, un nombre que agrupa los sofocos y los sudores nocturnos.

Sofocos y sudores nocturnos: ¿en qué se diferencian?

Son el mismo fenómeno en dos momentos: los sudores nocturnos son sofocos que llegan mientras duermes. Pueden despertarte, y los problemas de sueño empeoran cuando además hay sudores nocturnos.

No hay que confundirlos con el calor normal de la noche. Sudar al dormir es normal si la habitación o la ropa de cama dan demasiado calor; se habla de sudores nocturnos cuando el pijama y las sábanas quedan empapados aunque la habitación esté fresca (NHS, sudores nocturnos). Y no siempre son de la menopausia: también los producen la ansiedad, algunos medicamentos, las bajadas de azúcar en sangre o el alcohol, como veremos más abajo.

¿Y el rubor o enrojecimiento de la cara?

El rubor es un enrojecimiento repentino de la cara, el cuello o la parte alta del pecho por un aumento del flujo de sangre (MedlinePlus, rubor). Es una respuesta normal a la vergüenza, el enfado o cualquier emoción fuerte, y también aparece con el ejercicio, el alcohol, las comidas calientes o picantes, los cambios bruscos de temperatura, la fiebre alta, la rosácea y algunos medicamentos para la diabetes y el colesterol alto. La menopausia es una más de sus causas. Lo que distingue al sofoco es la oleada de calor que se siente por dentro, con o sin rojez visible.

¿Por qué se producen los sofocos?

El origen está en el cerebro. Según la revisión de 2023 de The Menopause Society, cuando bajan los estrógenos durante la transición a la menopausia, un grupo de neuronas del hipotálamo, la zona del cerebro que regula la temperatura, se vuelve hiperactivo y libera en exceso una sustancia llamada neuroquinina B sobre el centro que controla el calor del cuerpo (The Menopause Society, 2023). Ese exceso desajusta el control de la temperatura y desencadena el sofoco.

Por eso un sofoco puede llegar en una habitación fresca: no es que haga calor, es que el termostato del cuerpo se ha desajustado. Entender este mecanismo ha permitido desarrollar un tipo nuevo de medicamento sin hormonas que actúa justo sobre esa señal, y que la guía británica NICE NG23 contempla para los sofocos moderados o intensos cuando la terapia hormonal no es adecuada.

¿Qué puede desencadenar o empeorar un sofoco?

Hay factores que los hacen más probables o más intensos:

  • El tabaco, tanto si fumas ahora como si fumaste en el pasado
  • El exceso de grasa abdominal y el sobrepeso: las mujeres con sobrepeso pueden tener sofocos más frecuentes e intensos
  • El alcohol, la cafeína y las comidas picantes, que pueden empeorar los síntomas
  • La menopausia quirúrgica: cuando se extirpan los ovarios antes de la menopausia, los sofocos suelen empezar justo después de la operación y ser más frecuentes e intensos

El Instituto Nacional sobre el Envejecimiento de Estados Unidos (NIA) aconseja apuntar qué te los desencadena y cuánto te molestan, porque ayuda a decidir cómo manejarlos. Qué hacer para aliviarlos, desde los cambios en casa hasta las opciones con más respaldo, lo repasamos en nuestro artículo sobre remedios naturales para la menopausia.

¿Cuánto dura un sofoco?

Cada sofoco dura poco: entre 1 y 5 minutos según The Menopause Society, o varios minutos según el NHS. Lo que se alarga es la etapa en la que aparecen.

¿Cuántos años duran los sofocos?

Más de lo que suele pensarse. The Menopause Society calcula una duración media de 7 a 9 años, y en una de cada tres mujeres pasan de 10. El estudio SWAN, que siguió a 1.449 mujeres con sofocos frecuentes durante la transición a la menopausia, lo detalla (Avis y colaboradores, 2015):

  • La mitad de las mujeres los tuvo durante más de 7,4 años
  • Después de la última regla siguieron, de mediana, otros 4,5 años
  • Las que empezaron a tenerlos pronto, cuando aún tenían reglas regulares o al inicio de la perimenopausia, fueron las que más los arrastraron: más de 11,8 años de mediana
  • Las que empezaron ya en la posmenopausia los tuvieron menos tiempo: unos 3,4 años

El mismo estudio vio que duraban más en las mujeres con más estrés, más ansiedad o más síntomas depresivos cuando empezaron. Según MedlinePlus, suelen ser más intensos durante los primeros 1 o 2 años, y con el tiempo los síntomas cambian: el NHS explica que los sofocos pueden mejorar y dejar paso a otros, como el ánimo bajo o la ansiedad. En qué momento aparecen y cómo se reconoce cada etapa lo explicamos en los artículos sobre los síntomas de la perimenopausia y el climaterio.

¿Sofocos y todavía tienes la regla?

Es frecuente: los sofocos pueden empezar años antes de la última regla, en la perimenopausia. La guía NICE NG23 indica que, a partir de los 45 años, unos sofocos que han empezado hace poco junto con cambios en el ciclo menstrual bastan para identificar la perimenopausia, sin necesidad de análisis.

Si tienes menos de 45 años y tus reglas se vuelven irregulares o desaparecen, con sofocos y sudores nocturnos, puede tratarse de una menopausia precoz y conviene consultar: en estos casos el médico puede pedir un análisis de sangre (NHS, menopausia precoz). Es más probable si hay antecedentes en la familia, si fumas, si tienes bajo peso o si has recibido radioterapia, quimioterapia, algunos tratamientos hormonales o una cirugía de ovarios.

Sofocos sin menopausia: otras causas

Que la menopausia sea la causa más conocida no significa que sea la única. Entre los motivos más frecuentes de los sudores nocturnos, el NHS cita también la ansiedad, algunos medicamentos, las bajadas de azúcar en sangre y el consumo de alcohol o drogas. Estas son las causas que más conviene conocer.

Sofocos por ansiedad y crisis de pánico

Durante una crisis de pánico pueden aparecer sudor, escalofríos o sofocos junto con palpitaciones, sensación de falta de aire, mareo, molestias en el pecho o un miedo intenso (MedlinePlus, trastorno de pánico). La crisis empieza de repente, suele alcanzar su punto máximo en 10 a 20 minutos y puede confundirse con un ataque al corazón. La ansiedad generalizada, la que mantiene una preocupación constante, también puede dar sudoración (MedlinePlus, ansiedad generalizada).

Ansiedad y menopausia, además, se cruzan: el NHS cuenta la ansiedad entre los síntomas que pueden acompañar a un sofoco, y en el estudio SWAN los sofocos duraban más en las mujeres con más ansiedad. Por eso, si los sofocos llegan con ansiedad, conviene valorar las dos cosas a la vez y, antes de atribuirlos a los nervios, descartar otras causas: MedlinePlus recuerda que antes de diagnosticar un trastorno de pánico hay que comprobar que no hay otro problema médico.

Medicamentos, alcohol y bajadas de azúcar

Varios medicamentos pueden provocar sofocos o sudores nocturnos. Entre ellos, el NHS y MedlinePlus citan:

  • Algunos antidepresivos, entre ellos los tricíclicos
  • Los esteroides
  • Algunos analgésicos, como los opioides
  • El tamoxifeno y los inhibidores de la aromatasa, que se usan contra el cáncer de mama
  • Algunos medicamentos para la diabetes y el colesterol alto, que pueden enrojecer la cara

El alcohol también los provoca, igual que las bajadas de azúcar en sangre (hipoglucemia). Si los sofocos empezaron al tomar un medicamento nuevo, no lo dejes por tu cuenta: coméntalo con tu médico, que puede valorar cambiarlo por otro.

Tiroides hiperactiva

Cuando la tiroides produce demasiada hormona (hipertiroidismo) aparecen intolerancia al calor, más sudoración, palpitaciones, nerviosismo, temblor en las manos, pérdida de peso y, en las mujeres, reglas irregulares (MedlinePlus, hipertiroidismo). Como varios de estos síntomas se parecen a los de la perimenopausia, conviene descartarlo con un análisis de sangre que mide las hormonas tiroideas y la TSH. Por eso nuestra evaluación hormonal de la menopausia incluye la tiroides.

Sofocos en el embarazo y después del parto

Aunque se asocian a la menopausia, los sofocos también son frecuentes en el embarazo. En un estudio que siguió a 429 mujeres, el 35 % tuvo sofocos nocturnos durante el embarazo y el 29 % después del parto (Thurston y colaboradores, 2013). Otro estudio comparó embarazadas con mujeres de la misma edad que no lo estaban: las embarazadas tenían más sofocos, solían empezar antes del tercer trimestre y la mayoría no los vivía como intensos ni molestos (Hanisch y colaboradores, 2010).

Tratamientos contra el cáncer

Las personas que reciben tratamiento para un cáncer de mama o de próstata tienen más probabilidad de sufrir sofocos y sudores nocturnos, durante el tratamiento o después (MedlinePlus, sofocos y cáncer). En las mujeres, la radioterapia, la quimioterapia, algunos tratamientos hormonales o la cirugía de los ovarios pueden adelantar la menopausia; en los hombres, la cirugía de los testículos o ciertos tratamientos hormonales. MedlinePlus añade que el linfoma es el cáncer que con más frecuencia causa sudores nocturnos.

Si has tenido un cáncer sensible a las hormonas, en nuestra clínica no usamos terapia hormonal: el plan se centra en el estilo de vida, la nutrición, la microbiota y la suplementación dirigida, y lo coordinamos con tu oncólogo.

Sofocos en hombres

Sí, los hombres también pueden tener sofocos. MedlinePlus explica que algunos los notan a medida que bajan sus niveles de testosterona (MedlinePlus, testosterona baja), y también pueden aparecer tras el tratamiento del cáncer de próstata o la extirpación de los testículos. Las causas que no dependen de las hormonas, como la ansiedad, el alcohol o algunos medicamentos, les afectan igual.

Eso sí, la llamada andropausia no es una menopausia masculina. El NHS explica que la testosterona baja de forma gradual, alrededor de un 1 % al año desde los 30 o 40 años, y que eso por sí solo es poco probable que cause problemas (NHS, «menopausia masculina»). El déficit de testosterona de aparición tardía (hipogonadismo de inicio tardío) existe, pero es poco frecuente, no forma parte del envejecimiento normal, es más probable en hombres con obesidad o diabetes tipo 2 y se diagnostica con los síntomas y un análisis de testosterona. Y muchas veces los síntomas que se atribuyen a la andropausia se deben al estrés, la ansiedad, la falta de sueño o los hábitos.

En nuestra consulta de andropausia en Zaragoza la valoración parte de una evaluación hormonal completa: testosterona total y libre, SHBG, estradiol, DHEA, LH, FSH, prolactina, cortisol y tiroides.

¿Cuándo conviene consultar?

Merece la pena pedir una valoración médica si:

  • Los sofocos o los sudores nocturnos se repiten, te despiertan o te preocupan
  • No te dejan dormir o hacer tu vida con normalidad
  • Tienes menos de 45 años y tus reglas se han vuelto irregulares o han desaparecido
  • Notas palpitaciones o el corazón acelerado
  • Además tienes fiebre alta, escalofríos, tos o diarrea, o pierdes peso sin motivo
  • La cara se te enrojece de forma persistente, sobre todo si también tienes diarrea
  • Los sofocos empezaron al tomar un medicamento nuevo
  • Eres hombre y tienes sofocos o sudores nocturnos que se repiten

En nuestra consulta de menopausia en Zaragoza los sofocos y los sudores nocturnos están entre los síntomas que tratamos. Empezamos por una evaluación hormonal completa, que además de los estrógenos y la progesterona incluye testosterona, DHEA, cortisol, tiroides y SHBG, y por unas pruebas iniciales con analítica hormonal, perfil metabólico, vitamina D, marcadores inflamatorios y composición corporal. Con eso diseñamos un plan a tu medida: nutrición, suplementación dirigida y cuidado del sueño y de la microbiota, y terapia hormonal bioidéntica solo cuando hay una indicación clara, siempre con seguimiento médico.

Preguntas frecuentes

¿Por qué tengo sofocos si no tengo la menopausia?

Pueden deberse a la ansiedad o a una crisis de pánico, a algunos medicamentos, al alcohol, a una bajada de azúcar, a una tiroides hiperactiva o al embarazo. También es posible que estés en la perimenopausia, la etapa anterior a la última regla, en la que los sofocos pueden empezar mientras todavía tienes reglas. Si se repiten, conviene consultar para encontrar la causa.

¿Los hombres pueden tener sofocos?

Sí. Algunos hombres los notan a medida que baja su testosterona, y también pueden aparecer tras el tratamiento del cáncer de próstata. Además, la ansiedad, el alcohol o algunos medicamentos provocan sofocos y sudores nocturnos igual que en las mujeres. Si se repiten, conviene una valoración médica con un análisis hormonal.

¿Es normal tener sofocos en el embarazo?

Sí, es bastante habitual. En un estudio con 429 mujeres, más de un tercio tuvo sofocos nocturnos durante el embarazo o después del parto, y suelen empezar antes del tercer trimestre. La mayoría no son intensos. Si llegan con fiebre o te preocupan, coméntalo en tu control del embarazo.

¿Es normal marearse con un sofoco?

Puede pasar. Según el NHS, un sofoco puede hacerte sudar mucho, provocar palpitaciones o ansiedad y hacerte sentir mareada. Si los mareos se repiten o notas palpitaciones, consúltalo con tu médico.

¿Qué diferencia hay entre un sofoco y un sudor nocturno?

Los sudores nocturnos son sofocos que llegan mientras duermes: se habla de ellos cuando el pijama y las sábanas quedan empapados aunque la habitación esté fresca. En la menopausia suelen ir juntos, pero los sudores nocturnos también pueden deberse a la ansiedad, a algunos medicamentos o al alcohol, así que si son frecuentes y no sabes por qué, conviene consultar.

El siguiente paso si tienes sofocos

Los sofocos tienen explicación, y saber de dónde vienen en tu caso es el primer paso para aliviarlos: la menopausia es la causa más habitual, pero no la única.

Si te despiertan, te impiden hacer tu vida con normalidad o llegan con otros síntomas, pide una valoración médica antes de probar soluciones por tu cuenta.

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