Los remedios naturales para la menopausia más conocidos, como las isoflavonas de soja, la cimicifuga, el aceite de onagra o las infusiones de salvia, tienen mucho menos respaldo del que promete su publicidad: algunos dan resultados mixtos y la mayoría no ha demostrado aliviar los sofocos más que un placebo.
Es lógico buscarlos: los sofocos, el mal sueño o la sequedad vaginal pesan en el día a día, y muchas mujeres prefieren empezar por algo natural antes que por un medicamento. Pero natural no significa inocuo, y algunas de estas plantas tienen efectos secundarios o interacciones que conviene conocer.
En este artículo repasamos, con las fuentes médicas más fiables, qué remedios tienen algo de respaldo y cuáles no, qué opciones sin hormonas sí han demostrado aliviar los sofocos, qué precauciones tomar y cuándo conviene consultar.
Lo natural también se valora con un médico
Antes de tomar una planta o un suplemento para la menopausia conviene saber si te puede ayudar, si es seguro con tu medicación y tu historia clínica y si hay opciones con más respaldo. La clave está en valorar tu caso concreto y diseñar un plan a tu medida.
En MB Wellness Clinic trabajamos con una visión integral, combinando valoración médica, nutrición, hábitos y seguimiento para que cada decisión se apoye en tu situación real.
Solicitar valoración personalizada¿Funcionan los remedios naturales para la menopausia?
En 2023, The Menopause Society revisó todas las terapias sin hormonas para los sofocos y los sudores nocturnos y las clasificó según la calidad de las pruebas (declaración de posición de 2023). Su conclusión sobre los suplementos y los remedios de herbolario es clara: no hay investigación rigurosa que respalde ninguno, y por eso no los recomienda.
Resumida, su revisión deja este mapa:
- Con respaldo: la terapia cognitivo-conductual, la hipnosis clínica y perder peso si sobra, además de varios medicamentos no hormonales que pauta el médico
- Con resultados mixtos o muy pocos estudios: los alimentos y extractos de soja, sus isoflavonas y el equol, y algunos extractos, como el de polen
- Sin beneficio demostrado para los sofocos: la cimicifuga, el aceite de onagra, el ginseng, la maca, el dong quai, las cremas de ñame silvestre, los omega-3, la vitamina E y la acupuntura
No todas las fuentes coinciden del todo. La guía británica NICE NG23 reconoce que hay algunas pruebas de que las isoflavonas y la cimicifuga pueden aliviar los sofocos, pero advierte de que existen muchos preparados distintos, de que su seguridad es incierta y de que se han descrito interacciones con otros medicamentos. Por eso, más que un sí o un no, lo honesto es explicar qué se sabe de cada uno.
Isoflavonas de soja y otros fitoestrógenos
Las isoflavonas son sustancias de algunas plantas, sobre todo la soja y el trébol rojo, que se unen a los mismos receptores que los estrógenos. Por eso se las llama fitoestrógenos y se venden a menudo como estrógenos naturales, aunque no son hormonas: según The Menopause Society, pueden imitar el efecto de los estrógenos o contrarrestarlo.
¿Alivian los sofocos? Una revisión Cochrane que reunió 43 ensayos con 4.364 mujeres no encontró pruebas concluyentes de que los suplementos de fitoestrógenos reduzcan la frecuencia o la intensidad de los sofocos y los sudores nocturnos (revisión Cochrane de 2013). Un dato ayuda a entender por qué tantas mujeres notan mejoría: en la mayoría de los ensayos el placebo también reducía los sofocos, entre un 1 % y un 59 %.
El Centro Nacional de Salud Complementaria e Integrativa de Estados Unidos (NCCIH) lo resume así: los suplementos de isoflavonas o la proteína de soja pueden reducir algo la frecuencia y la intensidad de los sofocos, pero el efecto es pequeño y los resultados no han sido del todo constantes.
¿Por qué a unas mujeres les funciona la soja y a otras no?
Una posible explicación es el equol, una sustancia que algunas personas producen en el intestino a partir de las isoflavonas de la soja. Según The Menopause Society, solo un 35 % de las mujeres norteamericanas lo producen, y las que no lo hacen no se beneficiarían de la soja. No hay a la venta ninguna prueba que permita saber quién lo produce, y los ensayos con suplementos de equol son pocos y pequeños.
¿Son seguras las isoflavonas?
En mujeres posmenopáusicas, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) no encontró indicios de que las isoflavonas, en las cantidades habituales de los complementos, dañen la mama, el útero o el tiroides. Pero también advirtió de que no hay datos para valorar su seguridad en mujeres que están en la transición a la menopausia ni en las que tienen antecedentes personales o familiares de cáncer.
La soja es además uno de los alimentos que más alergias causan, y puede producir hinchazón, estreñimiento, diarrea o náuseas. El NCCIH advierte también de que algunos productos de soja ricos en tiramina, como el tofu o la salsa de soja, pueden subir peligrosamente la tensión si se combinan con un grupo de antidepresivos, los inhibidores de la monoaminooxidasa.
Tomar soja como alimento, por ejemplo bebida de soja o tofu, dentro de una dieta variada es otra cosa: en nuestra guía de dieta y ejercicio en la menopausia explicamos cómo comer en esta etapa.
Trébol rojo
Es otra fuente de isoflavonas. Los estudios sobre los sofocos han dado resultados contradictorios y algunos tienen un alto riesgo de sesgo (NCCIH); en la revisión Cochrane, cinco ensayos con un mismo extracto de trébol rojo no mostraron una diferencia clara frente al placebo. Sus extractos se han usado hasta dos años en estudios sin problemas aparentes de seguridad.
Cimicifuga racemosa: la planta más estudiada
La cimicifuga (Actaea racemosa, antes llamada Cimicifuga racemosa) es la planta más comprada para los síntomas de la menopausia, según The Menopause Society. Aquí las fuentes no coinciden del todo:
- Una revisión Cochrane de 16 ensayos con 2.027 mujeres no encontró diferencias entre la cimicifuga y el placebo en el número de sofocos, y la terapia hormonal fue claramente más eficaz que ella (revisión Cochrane de 2012). The Menopause Society concluye que no hay pruebas suficientes para usarla.
- La Agencia Europea de Medicamentos (EMA), tras revisar una veintena de estudios con más de 6.000 pacientes, considera que sus preparados de uso bien establecido pueden usarse para los sofocos y el exceso de sudor de la menopausia, y pide no tomarlos más de 6 meses sin consultar al médico.
- La guía NICE habla de algunas pruebas a su favor, con dudas sobre la seguridad de los distintos preparados.
Precaución con el hígado
Se han descrito casos de lesión del hígado, algunos graves, en personas que tomaban productos con cimicifuga. Son raros y no siempre se ha podido demostrar que la causa fuera la planta; además, se han encontrado productos que llevaban otra hierba o mezclas no declaradas en la etiqueta (NCCIH).
En España, la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) recomienda:
- Dejar de tomarla y consultar al médico si aparece cansancio anormal, dolor de estómago con náuseas, orina de color coñac o color amarillento en la piel o en el blanco de los ojos
- No empezar a tomarla si has tenido alguna enfermedad del hígado, y consultar al médico si ya la estás tomando
Tampoco se sabe si es segura en mujeres que han tenido un cáncer de mama o de útero sensible a las hormonas, según el NCCIH.
Aceite de onagra, ashwagandha y otras pastillas naturales para la menopausia
Son los productos que más se anuncian para esta etapa. Esto es lo que se sabe de cada uno:
- Aceite de onagra: en el único ensayo hecho en la menopausia, con 56 mujeres durante 6 meses, no funcionó mejor que el placebo: los sofocos bajaron en 1 al día con la onagra y en 2,6 con el placebo (The Menopause Society). El NCCIH no ve pruebas suficientes para ningún uso; suele tolerarse bien, aunque puede dar molestias digestivas.
- Ashwagandha: no hay pruebas suficientes de que ayude en la menopausia. Se han descrito casos raros de lesión del hígado, puede interactuar con medicamentos para la diabetes, la tensión o el tiroides, entre otros, y no se recomienda si tienes una enfermedad autoinmune o del tiroides (NCCIH).
- Ginseng y maca: el ginseng no ha mostrado beneficio para los sofocos en varios ensayos, y las pruebas sobre la maca no son lo bastante sólidas (The Menopause Society).
- Dong quai: no alivia los sofocos y plantea dudas de seguridad, como más sensibilidad al sol o un efecto anticoagulante.
- Cremas de ñame silvestre: se venden como progesterona natural, pero el cuerpo no puede transformar el ñame en progesterona, y en los análisis muchas no llevaban ñame y sí hormonas que no figuraban en la etiqueta.
- Hipérico o hierba de San Juan: la guía NICE reconoce algunas pruebas para los sofocos, pero avisa de interacciones graves con medicamentos como el tamoxifeno, los anticoagulantes o los antiepilépticos.
¿Y las vitaminas para la menopausia?
Tampoco aquí hay una pastilla que quite los sofocos: The Menopause Society no recomienda la vitamina E para tratarlos, y los estudios con omega-3 dan resultados contradictorios. Lo que sí tiene sentido es comprobar con un análisis si te falta alguna, como la vitamina D o la vitamina B12, y corregirla con criterio. Como recuerda la AESAN, antes de tomar un complemento conviene valorar si de verdad lo necesitas.
Infusiones para los sofocos: salvia, lúpulo e hibisco
Las infusiones de salvia, lúpulo, hibisco u otras plantas están entre los remedios caseros más buscados para la menopausia. Ninguna tiene ensayos sólidos que demuestren que reduce los sofocos: The Menopause Society concluye que no hay investigación rigurosa que respalde ningún suplemento ni remedio de herbolario para este fin.
Si te gustan, pueden formar parte de tu rutina, pero no esperes de ellas el efecto de un tratamiento. Y si tomas medicación o piensas tomar una planta a diario o en cápsulas, coméntalo antes con tu médico, porque algunas hierbas interactúan con los medicamentos de forma perjudicial, como advierte el NCCIH.
Remedios caseros para los sofocos
Hay medidas sencillas que MedlinePlus aconseja para los síntomas de la menopausia:
- Vestir ropa ligera y en capas
- Evitar la cafeína, el alcohol y las comidas muy condimentadas
- Hacer ejercicio y probar técnicas de relajación como el yoga, el taichí o la meditación
- Respirar despacio y hondo cuando empieza el sofoco, unas 6 respiraciones por minuto
Puedes probarlas, pero con expectativas realistas: The Menopause Society no encontró pruebas sólidas de que refrescarse con un ventilador o bajando la temperatura del dormitorio, evitar los desencadenantes, el ejercicio, el yoga o la respiración pausada reduzcan los sofocos. Otra cosa son sus demás beneficios: el ejercicio protege el músculo, el hueso y el corazón, como contamos en nuestra guía de dieta y ejercicio en la menopausia. Y si quieres saber qué desencadena un sofoco y qué otras causas puede tener fuera de la menopausia, lo explicamos en nuestro artículo sobre los sofocos.
Perder peso si te sobra
Es la única medida de estilo de vida que The Menopause Society recomienda para los sofocos, aunque con pruebas limitadas: las mujeres con obesidad tienen sofocos más frecuentes e intensos, y en algunos ensayos perder peso con cambios de hábitos los redujo, sobre todo en los primeros años de la transición.
Lo que sí ha demostrado aliviar los sofocos sin hormonas
Si prefieres no tomar hormonas o no puedes tomarlas, hay opciones con más respaldo que cualquier planta:
- Terapia cognitivo-conductual específica para la menopausia: la guía NICE la contempla para los sofocos, junto a la terapia hormonal o cuando esta no está indicada o no se desea, y también para los problemas de sueño y el ánimo bajo que los acompañan. The Menopause Society la recomienda con el mayor nivel de pruebas: reduce cuánto molestan los sofocos, también en mujeres que han tenido cáncer de mama.
- Hipnosis clínica: en un ensayo con 187 mujeres posmenopáusicas, las que la recibieron redujeron la frecuencia de sus sofocos un 74 %, frente al 17 % del grupo de control (The Menopause Society).
- Medicamentos no hormonales: hay varios que reducen los sofocos; los pauta el médico según tu salud y tu medicación.
Y conviene saberlo: según The Menopause Society, la terapia hormonal sigue siendo el tratamiento más eficaz para los sofocos y debería valorarse en las mujeres que llevan menos de 10 años desde la última regla, salvo que haya contraindicaciones, como algunos cánceres dependientes de los estrógenos o una enfermedad cardiovascular, o que la mujer prefiera otra opción. En nuestros artículos sobre los síntomas de la perimenopausia y las fases del climaterio contamos cómo se tratan los síntomas en cada etapa.
Sequedad vaginal: lubricantes e hidratantes
Para la sequedad vaginal de la menopausia sí hay remedios sin hormonas con respaldo. Según MedlinePlus:
- Los lubricantes y las cremas hidratantes vaginales se compran sin receta y suelen hidratar la zona durante varias horas, hasta un día
- En las relaciones sexuales ayuda un lubricante a base de agua; la vaselina, el aceite mineral u otros aceites pueden dañar los preservativos de látex y los diafragmas
- Conviene evitar los jabones, las lociones, los perfumes y las duchas vaginales con fragancia
La guía NICE propone estos hidratantes y lubricantes a las mujeres que no pueden o no quieren usar estrógenos vaginales, y como primera opción en las que han tenido cáncer de mama. Si la sequedad, el escozor o el dolor en las relaciones no mejoran con un lubricante, consúltalo: hay tratamientos locales eficaces.
Explicamos todas sus causas y los tratamientos con respaldo, también después de un cáncer de mama, en nuestro artículo sobre la sequedad vaginal.
Precauciones antes de tomar un remedio natural
- Natural no significa seguro: lo recuerda la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN). Varias de estas plantas tienen efectos secundarios, y algunos productos llevan ingredientes que no aparecen en la etiqueta.
- Un complemento alimenticio no es un medicamento: en España se venden como alimentos, sin la autorización previa que necesita un medicamento, y no pueden anunciarse como capaces de prevenir, tratar o curar una enfermedad. La AESAN aconseja comprarlos en la farmacia o en canales autorizados, comprobar que están notificados en su buscador, no tomar más de lo que indica la etiqueta y desconfiar de los que prometen efectos milagrosos.
- Interacciones: si tomas cualquier medicamento, consulta antes de añadir una planta o un suplemento; algunas combinaciones son peligrosas.
- El hígado: la cimicifuga y la ashwagandha se han relacionado con casos raros de lesión hepática; si has tenido una enfermedad del hígado, no empieces ninguna sin consultarlo.
- Cáncer de mama u otro cáncer sensible a las hormonas: no se sabe si los fitoestrógenos y la cimicifuga son seguros en estos casos, y el hipérico interactúa con el tamoxifeno. Coméntalo siempre con tu oncólogo.
¿Cuándo conviene consultar?
Merece la pena pedir una valoración médica si:
- Los sofocos o los sudores nocturnos no te dejan dormir o hacer tu vida con normalidad
- Tomas medicación de forma habitual y quieres añadir una planta o un suplemento
- Has tenido cáncer de mama o de útero, o una enfermedad del hígado
- Llevas meses con un remedio natural sin notar mejoría
- Notas cansancio anormal, orina oscura o color amarillento en la piel o los ojos mientras tomas un suplemento: en ese caso, déjalo y consulta
- Tienes un sangrado vaginal cuando ya ha pasado un año desde la última regla
En nuestra consulta de menopausia en Zaragoza empezamos por una evaluación hormonal completa y unas pruebas iniciales que incluyen analítica hormonal, perfil metabólico, vitamina D y composición corporal. Si prefieres no tomar hormonas, no es la única vía: diseñamos el plan según tus preferencias, con cambios en la alimentación, suplementación dirigida y cuidado del sueño y de la microbiota, e incluimos los fitoestrógenos cuando son útiles. Cuando hay una indicación clara, valoramos también la terapia hormonal bioidéntica, siempre con seguimiento médico. Y si has tenido un cáncer sensible a las hormonas, no usamos terapia hormonal y coordinamos el plan con tu oncólogo.
Preguntas frecuentes
¿Cuál es el mejor remedio natural para los sofocos?
No hay una planta ni un suplemento que haya demostrado funcionar de forma clara. Las isoflavonas de soja y la cimicifuga dan resultados mixtos, y el resto no ha superado al placebo. Sin hormonas, lo que más respaldo tiene es la terapia cognitivo-conductual, la hipnosis clínica, perder peso si sobra y algunos medicamentos no hormonales que pauta el médico.
¿Existen estrógenos naturales para la menopausia?
Se llama así a los fitoestrógenos, como las isoflavonas de la soja y del trébol rojo, pero no son hormonas: se unen a los receptores de los estrógenos y pueden imitar su efecto o contrarrestarlo, y no han demostrado de forma concluyente que alivien los sofocos. Desconfía también de las cremas de ñame silvestre que se venden como progesterona natural: el cuerpo no puede transformar el ñame en progesterona.
¿Sirve el aceite de onagra para la menopausia?
Con lo que se sabe hoy, no. En el único ensayo hecho en la menopausia no alivió los sofocos más que el placebo, y el NCCIH no considera que haya pruebas suficientes para ningún uso. Suele tolerarse bien, aunque puede dar molestias digestivas, y como con cualquier planta, conviene consultarlo si tomas medicación.
¿Puedo tomar isoflavonas si he tenido cáncer de mama?
No hay datos suficientes para saber si son seguras: la EFSA no pudo evaluarlo en mujeres con antecedentes personales o familiares de cáncer, y la revisión Cochrane de fitoestrógenos dejó fuera los ensayos con mujeres que habían tenido cáncer de mama. Antes de tomar isoflavonas, cimicifuga o cualquier planta, coméntalo con tu oncólogo. La terapia cognitivo-conductual sí ha mostrado beneficio en mujeres que han tenido cáncer de mama.
¿Qué infusiones van bien para los sofocos?
Ninguna ha demostrado reducirlos en ensayos sólidos, ni la salvia, ni el lúpulo, ni el hibisco. Si te gustan, pueden formar parte de tu rutina, pero si buscas alivio, lo que tiene más respaldo son las opciones sin hormonas que explicamos en este artículo. Y si tomas medicación, consulta antes de tomar cualquier planta a diario.
El siguiente paso para aliviar los síntomas de la menopausia
Los remedios naturales no son la solución que promete su publicidad, pero tampoco hay que resignarse: hay opciones sin hormonas con respaldo, y una valoración médica permite elegir la que encaja contigo.
Antes de tomar cualquier planta o suplemento, cuéntaselo a tu médico, sobre todo si tomas medicación o has tenido un cáncer de mama o una enfermedad del hígado.
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